Alquimia, Surrealismo y Gastronomía Mexicana
El Arte de lo Oculto
Lázaro Cárdenas y la llegada de los artistas europeos
Durante la presidencia de Lázaro Cárdenas (1934-1940), México se convirtió en un refugio para intelectuales y artistas europeos que huían de la guerra y la persecución fascista. Cárdenas no solo fue un líder progresista en términos de política social y reforma agraria, sino que también tuvo una visión humanitaria al recibir a miles de exiliados, incluidos republicanos españoles y judíos perseguidos por el nazismo.
Su gobierno promovió el indigenismo y la identidad cultural mexicana como una respuesta al colonialismo, impulsando el muralismo como una forma de arte nacionalista. Artistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros recibieron apoyo estatal porque sus obras reflejaban los ideales revolucionarios y la historia del pueblo mexicano.
Sin embargo, Cárdenas no tuvo la misma relación con los artistas surrealistas europeos que llegaron al país, como Leonora Carrington, Remedios Varo o Benjamin Péret. Aunque permitió su entrada y estancia, veía con cierto recelo su obra, pues consideraba que su arte no representaba los valores de la nación como lo hacía el muralismo. Aun así, el México posrevolucionario se convirtió en un epicentro del surrealismo, un país donde lo real y lo fantástico parecían coexistir sin esfuerzo. No es casualidad que André Breton lo llamara "el país más surrealista del mundo".
Leonora Carrington, la alquimia y lo esotérico
Leonora Carrington encontró en México un espacio de libertad para desarrollar su arte, influenciado por el misticismo, la magia y la alquimia. La alquimia, una disciplina que busca la transmutación de la materia en oro o el descubrimiento de la piedra filosofal, aparece en muchas de sus pinturas como un símbolo de transformación espiritual y conocimiento oculto.
Más allá de su connotación material, la alquimia también es una filosofía hermética que plantea un proceso de purificación del alma a través de diferentes "etapas" de evolución, representadas en símbolos como el fuego, el agua y la piedra filosofal. En el surrealismo de Carrington, este proceso se mezcla con elementos de la brujería, la femineidad y la cocina.
Junto con Remedios Varo y Kati Horna, Carrington exploró la alquimia no solo como una metáfora visual, sino como una práctica que entrelazaba la feminidad con el misterio. Sus cuadros están llenos de símbolos esotéricos: calderos que evocan la cocina y la brujería, seres híbridos en procesos de metamorfosis y arquitecturas que remiten a antiguos laboratorios alquímicos.
Uno de los elementos recurrentes en su obra es el huevo, símbolo de la creación y el renacimiento. En la alquimia, el huevo representa el "vas hermeticum", el recipiente donde ocurre la gran transformación. En el contexto del surrealismo mexicano, los huevos en sus pinturas pueden aludir tanto a la gestación de nuevas ideas como a la conexión con lo sagrado y lo femenino.
El simbolismo de los alimentos en el arte surrealista
La comida ocupa un lugar especial en el surrealismo mexicano, no solo como un elemento cotidiano, sino como un vehículo de significados ocultos.
El ajo: En la tradición esotérica y el curanderismo, el ajo es un símbolo de protección contra el mal. Se cree que aleja las energías negativas y los malos espíritus. En el surrealismo, puede representar tanto la purificación como la dualidad entre lo mundano y lo mágico.
La berenjena: Asociada con la fertilidad y la abundancia, la berenjena ha sido vista como un fruto místico en varias culturas. Su color púrpura también la vincula con la alquimia y la transmutación, ya que el violeta es el color de la transformación espiritual.
Los huevos: Como mencionamos antes, los huevos en la pintura surrealista representan el origen, la vida y el misterio de la creación. También pueden sugerir fragilidad y renacimiento, en un ciclo constante de destrucción y regeneración.
Gastronomía mexicana y su conexión espiritual
La cocina mexicana ha estado históricamente ligada a lo sagrado. Desde las civilizaciones prehispánicas, los alimentos no solo eran fuente de sustento, sino ofrendas a los dioses y vehículos de energía espiritual.
El cacao: Considerado un regalo divino por los mayas y aztecas, era usado en rituales y considerado una bebida sagrada. Su energía estaba asociada con la fertilidad y la conexión con el mundo espiritual.
El maíz: Base de la dieta mesoamericana, el maíz es el alimento del que, según la mitología maya del Popol Vuh, está hecha la humanidad. Representa la vida, la abundancia y la interconexión con la tierra.
El chile: Se cree que su ardor purifica el cuerpo y aleja las energías negativas.
Atole de cacao
Ingredientes:
1 litro de agua
3 cucharadas de masa de maíz disueltas en agua
2 tablillas de chocolate de cacao puro
Miel al gusto
Canela en rama
Preparación:
Hervir el agua con la canela.
Agregar el cacao rallado y mover hasta que se disuelva.
Incorporar la masa y mover hasta que espese.
Endulzar con miel y servir caliente.
Esta bebida era consumida por sacerdotes y guerreros, pues se creía que daba fuerza y claridad espiritual.
Conclusión
El surrealismo en México encontró en la alquimia y la gastronomía una vía para expresar su simbolismo. Desde Carrington hasta las antiguas tradiciones mesoamericanas, la comida es vista como un puente entre lo terrenal y lo sagrado. A través del arte, la cocina y la literatura, México sigue siendo un espacio donde lo mágico y lo cotidiano se entrelazan de manera natural.












