Un voto que no fue y un país al borde del empate técnico
Ayer habría sido la primera vez que votaba por mi país estando en Estados Unidos. Creí que sería un día histórico para mí, pero terminó siendo algo completamente distinto
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Me desperté temprano y a las 8 am ya estaba en el Holiday Inn de Hialeah, el centro de votación para los hondureños que residimos en Miami. Iba con ilusión, con la idea de ejercer el sufragio desde el exterior. Lo primero que encontré fue una fila interminable que rodeaba todo el hotel bajo una lluvia persistente.
Esperé cinco horas solo para poder entrar. En medio del cansancio, agradecí profundamente a los compatriotas que me cubrieron de la lluvia con los protectores grises de carro y a una señora de Tocoa que me ofreció su sombrilla. Entre pláticas, risas nerviosas y momentos de frustración, las horas pasaron. La mayoría de nosotros íbamos con el mismo propósito: votar por Nasralla. Y todos indignados por lo que Trump dijo sobre exonerar a JOH, una burla hacia nuestro país.
Lo más incómodo era la gente revoltiada que ni siquiera podía votar pero estaba ahí para armar relajo. Se metían a la fila sin ningún orden, gritaban, peleaban. No había seguridad. ICE estaba presente observando y la gente se asustaba cuando los veían.
Cuando por fin entramos al hotel, descubrimos que había dos filas: una para la tercera edad y otra para todos los demás. Esa fila daba vuelta por todo el lobby y el final no se miraba. Pasaron tres horas más sin que avanzara. Era inhumano seguir sin agua, sin comida y sin esperanza. Solo había dos urnas para miles de personas. Dos.
Mi celular se quedó sin batería pero no quería irme sin votar. En Honduras si estás en fila tienen que dejarte votar aunque cierren. Me aferré a eso. Hasta que de repente alguien abrió una puerta trasera y la gente empezó a meterse en montón. Se empujaban, gritaban, se insultaban. Con mis cinco pies y una pulgada terminé en el suelo, empujada por el tropel. Unas señoras me ayudaron a levantarme. Me puse a llorar de la indignación.
¿Por qué somos así Honduras? ¿Qué estamos haciendo?
Escuché amenazas. Escuché a hombres decir que sacarían armas. Fue ahí cuando salí corriendo del hotel junto a varias mujeres y jóvenes. Me fui sin votar. Una decepción enorme.
Hoy, uno de diciembre, el país amaneció más dividido que nunca. Rixi Moncada quedó fuera de la contienda presidencial. Y lo que se vive ahora es prácticamente un empate técnico entre Salvador Nasralla y Nasry Asfura. Apenas 515 votos los separan con poco más del 55 por ciento de las actas procesadas.
Los votos fueron actualizados por última vez el 1 de diciembre de 2025 a las 2:28 pm.
A las 4:20 pm, mientras escribo esto, los números van así:
Asfura 39.91 por ciento 749,022 votos
Nasralla 39.89 por ciento 748,507 votos
Moncada 19.16 por ciento 359,584 votos
Mesas escrutadas 57 por ciento.
En mi departamento, Cortés, Nasralla arrasa con 60.4 por ciento. Asfura lleva 26.3 por ciento y Rixi 11.5 por ciento.
La declaración de “empate técnico” y el papel de Ana Paola Hall
Esta mañana, la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Ana Paola Hall, salió a declarar que Honduras vive un “empate técnico” entre Nasralla y Asfura. Agradeció al pueblo hondureño por su participación y dijo que el país amaneció en paz. Pero seamos sinceros: muchos no confiamos en ella. Su figura no inspira tranquilidad en momentos donde la transparencia es esencial.
Hall explicó que el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares ya concluyó su fase operativa y que, con el 57.03 por ciento de actas transmitidas, hay una diferencia de apenas 515 votos entre los dos candidatos. Llamó a la calma y pidió paciencia. Palabras que ya hemos escuchado antes.
Aún faltan las actas de contingencia 1 y 2, y después viene el escrutinio especial. Es ahí donde históricamente se define todo. Lo que genera preocupación es que el sistema cayó justo después de publicar ese último corte. Es difícil no sospechar cuando la transparencia depende de sistemas que fallan en el momento más delicado.
El último conteo antes de la caída mostraba a Asfura con 39.93 por ciento y a Nasralla con 39.87 por ciento. Solo 515 votos de diferencia. Rixi Moncada quedó lejos con 19.02 por ciento.
Y lo digo claro. Muchos creemos que lo que realmente influyó en dividir el voto y mover a tanta gente hacia Tito Asfura fue lo que dijo Trump sobre exonerar a JOH. Ese comentario externo manipuló emociones, sembró miedo y empujó a demasiado indeciso a votar azul y no fue casualidad fue un golpe directo al clima electoral.
Hoy el país está literalmente partido en dos.
¿Qué pasa si hay un empate técnico?
Un empate técnico en encuestas significa que la diferencia entre dos candidatos es menor al margen de error. Eso no es un empate legal. Es solo un resultado estadístico que indica que no hay una ventaja clara en la etapa previa al voto.






Pero en una elección real, el marco legal hondureño sí establece rutas. Si los resultados son prácticamente iguales o hay impugnaciones, el CNE puede ordenar recuentos, anular actas o incluso convocar a nuevas elecciones si no se puede determinar un ganador bajo los mecanismos normales.
En pocas palabras, un empate técnico no declara un presidente. Solo refleja lo cerrada que es la contienda.
Conteniendo la respiración
Hoy Honduras está en pausa. Desde el extranjero, muchos intentamos votar para sumar aunque estemos lejos. Yo no lo logré. No por falta de voluntad, sino por falta de organización y respeto al votante.
Pero sigo creyendo en un cambio.
Sigo creyendo que Honduras puede más.








